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LA AGENDA POST-2015 Y LA JUVENTUD MEXICANA

POR:  Paulina Martínez Hernández

"Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevara allá."

George Harrison

 

Sin duda alguna, visualizar una meta es indispensable para trazar el camino más eficiente y obtener un resultado. Desde el año 2000, la comunidad internacional nos sorprendió con ocho objetivos de desarrollo, llamados los Objetivos del Milenio, que los países tuvieron que agregar a su agenda doméstica para alcanzarlos antes del 2015. En definitiva, los objetivos parecían haber salido de un cuento de hadas, entre ellos figuraba erradicar el hambre, lograr que la educación primaria fuese universal y la igualdad de género. Una agenda que ilusionó a todos los sectores de la sociedad y no era para menos, el diálogo mundial había logrado un consenso importante e incluso inimaginable.

El reto de plantearlos fue difícil, pero lo que realmente representaba un desafío era cumplirlos. Se desarrollaron 21 metas que especificaban los objetivos, junto con 6 indicadores que facilitarían la revisión de cada uno de ellos. Durante el plazo que los países tuvieron para cumplirlos, se realizaron foros mundiales donde cada uno presentaba su avance ante Naciones Unidas buscando una retroalimentación y al mismo tiempo fortaleciendo las estrategias de otros países. A nivel mundial, el camino para llevarnos a la meta se fue delimitando con más exactitud a través de este proceso. Los países descubrieron la importancia de los datos sólidos y confiables para la toma de decisiones racionales y eficaces. Por ejemplo, el monitoreo subnacional de las tasas netas de matriculación primaria y secundaria mostró la desigualdad entre las zonas áridas y semiáridas del norte de Kenia; como resultado, el Gobierno de Kenia se enfocó en estas áreas vulnerables brindando programas de alimentación, escuelas primarias con internado de bajo costo y escuelas móviles. Sin ir más lejos, en el caso específico de México se buscó ampliar la disponibilidad de datos sobre las poblaciones indígenas en el país, lo que reveló la vulnerabilidad de este sector. Es decir, las consultas ciudadanas evidenciaron que alrededor del año 2000 la proporción de nacimientos atendidos por profesionales de la salud fue de 38% menos entre mujeres indígenas que entre no indígenas. La disponibilidad de datos, llevo a las instituciones respectivas a enfrentar de forma concreta la desigualdad; de tal manera, que para el 2012 más del 80% de los partos de mujeres indígenas eran atendidos por un médico capacitado.

 

Cuando el tiempo para cumplir los objetivos estaba llegando a su fin, los Estados no tuvieron otra opción que enseñar sus cartas para  hacer el recuento final. Las Naciones Unidas en el Informe 2015 de los ODM, expusieron cifras alentadoras como la reducción en más de la mitad de la pobreza a nivel mundial, cayendo de 1,900 millones a 836 millones; o la tasa de matriculación primaria que ascendió al 91%  y la tasa de mortalidad infantil que se redujo de 90 a 43 muertes por cada 1,000 niños a nivel mundial. Nadie puede negar, que el mundo era un lugar mejor en ciertos aspectos de lo que era quince años antes.

 

No obstante, las metas planteadas no habían sido alcanzadas todavía. El debate ahora giraba a la agenda Post-2015 que se buscaría para no frenar el avance alcanzado. Plantear nuevos objetivos o re-acomodar los mismo era el tema a discusión. El trabajo comenzó en la Conferencia de Río+20 y siguió avanzando con Comités Especiales para el Desarrollo hasta culminar en la Cumbre de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible 2015, en donde los Altos Funcionarios de los Estados adoptaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que guiarán a la comunidad internacional hasta el 2030. Una vez más fuimos testigos del consenso que a nivel mundial se había logrado, esta vez la agenda incluyo el reto de un brindar agua limpia a todos, disfrutar de una energía asequible y no contaminante y alcanzar instituciones sólidas que den paz y justicia.

 

Ahora que los nuevos objetivos han sido planteados a nivel mundial, llegó el momento de determinar a los valientes que se enfrentarán a ellos porque es un hecho que las personas que firmaron la iniciativa sólo son representantes del equipo que logrará las metas. Nos encontramos en un boom demográfico, actualmente siete billones de personas habitamos este mundo. Desglosando la cifra, observamos que el 22% de la población se encuentra en su etapa más productiva, es decir, se encuentran entre los 18-29 años. En pocas palabras, un porcentaje significativo del mundo se encuentra en su plena juventud, un plazo de tiempo donde los hombres y las mujeres son más capaces de adquirir conocimientos y llevarlos a la práctica.

 

En México, la juventud tiene una ventaja en términos reales considerable, alrededor de la mitad de la población se encontrará en edad de trabajar en las próximas dos décadas. Sin duda alguna, la nueva marea de jóvenes que se incorporará en el mercado laboral representa una oportunidad para estimular la inversión en el capital humano, la salud, la educación y para mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas.

 

Después de este análisis, creo que hemos encontrado a los elementos que guiarán a los mexicanos a ese país que todos los ciudadanos son capaces de anhelar. Quizá los Objetivos de Desarrollo Sostenible se firmaron en la matriz de la ONU, pero realmente reflejan los deseos de millones de personas que esperan que dentro de estos quince años puedan ser capaces de dejar atrás las necesidades básicas y comenzar a soñar con un futuro más grande. Es el tiempo para que los jóvenes de México sorprendan al mundo. Tú, aquella persona que está leyendo esto, es nuestro momento para desafiarnos, para cultivarnos a nosotros mismos y poner nuestra energía a servicio de las necesidades que México enfrenta. Es momento de trazar caminos claros hacia objetivos claros; tal vez no sean los mismos que la comunidad internacional llego, pero sí objetivos incluyentes con beneficios inigualables. La capacidad la tienes;  la oportunidad es ésta; la pregunta es a dónde quieres llegar; la respuesta es: a dónde seas capaz de imaginar.

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