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LOS EMBERÁ CHAMAÍ Y LA ELIMINACIÓN DEL CLITORIS

  • 1 sept 2015
  • 8 Min. de lectura


* Claudia Marcela Cuellar García, nació en Neiva (Colombia) el 11 de Julio de 1994, lugar donde vive y realizó sus primeros estudios. Al entrar a la universidad fue a vivir a Bogotá (Colombia) e ingresó a la carrera de Derecho en la Universidad del Rosario. Cursó quinto semestre en la ciudad de México haciendo un intercambio en la UNAM.



En Colombia el grupo indígena Emberá Chamí acostumbraba a practicar la mutilación genital (ablación del clítoris)[1] apoyado en un fundamento mítico. Hoy en día, han decidió cesarla debido a las grandes controversias que se han generado a raíz de esta práctica en el mundo y sobre todo en su comunidad.


Los indígenas Emberá Chamí cuentan con un sistema social doble: uno basado en un conjunto de reglas y procedimientos de un sistema jurídico de competencia humana[2], y otro basado en un sistema mágico religioso que persigue el control de las fuerzas de la naturaleza (Perafán, Azcárate y Zea, 2000: 106). En el sistema mágico religioso, según Víctor Zuluaga y Patricia Granada (1997: 11), los Emberá Chamí creen que el mundo tiene la forma de un huevo muy grande, y cada uno de los mundos tiene su Karaví[3]. Dentro de este huevo se encuentran las nueve tierras que son como platos gigantes y redondos, uno puesto sobre el otro, y nosotros vivimos en la tierra que se encuentra en la mitad. El conjunto de los nueve mundos conforman el Universo, el cual es muy pesado y sólo puede ser sostenido por Karaví en tres dedos de su mano; en ciertos periodos de tiempo Karavi debe pasar el universo a la otra mano, produciendo así un “temblor de tierra”. Siendo así, todos los integrantes de la comunidad deben colaborar para que no se produzcan ciertos desequilibrios en nuestro mundo, evitando gritar fuerte, tirar piedras, y sobre todo, evitando que la mujer se mueva durante la realización del coito.


Por esta razón, los Emberá Chamí practicaban la ablación del clítoris a las mujeres[4] de su comunidad. No les era permitido excitarse al tener relaciones coitales puesto que el sentir placer sexual implicaría que las mujeres se movieran y/o gritaran, produciendo así un desequilibrio en nuestro mundo y hasta el fin del mismo. Además, la ablación era considerada una forma de lograr la pureza absoluta de las mujeres al llegar al matrimonio ya que esto implicaba no haber tenido siquiera una masturbación y, de paso, evitaba la infidelidad de la mujer hacia el marido (Noguera, 2007, 28 de abril).


A pesar que la ablación era considerada una práctica cultural para los Emberá Chamí, ésta ha generado grandes controversias tanto en Colombia por ir en contra de la constitución, como en el mundo por su alta afectación a los Derechos Humanos y en especial a derechos como: la vida, la integridad y la salud de las mujeres.


La ablación del clítoris fue utilizada en Colombia y en la mayoría de países Africanos, al igual que en países como Egipto, Indonesia, Omán, Yemen y Sri Lanka. Como consecuencia, esta práctica ha generado en muchas ocasiones graves problemas de salud físicos y mentales[5] en las niñas que fueron sometidas a tal procedimiento. Debido a lo anterior y a las diferentes implicaciones que puede traer consigo, la práctica de la ablación ha causado gran preocupación a la comunidad internacional, la cual ha buscado intervenir pero se ha encontrado con grandes impedimentos tales como: que esto hace parte de una identidad cultural, en donde la tradición se convierte en el respaldo de la mutilación.


La ablación ha implicado la existencia de un gran dilema de jurisdicciones, y esto se ve claramente reflejado en Colombia. Puesto que su Constitución en el artículo 7, proclama que el Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural, pese a que en el artículo 246 dice que las autoridades de los pueblos indígenas podrán ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución y leyes de la República. Es decir, los grupos indígenas pueden tener una Jurisdicción Especial Indígena (JEI) la cual debe ser respetada por el Sistema Judicial Nacional (SJN), sin embargo, si las normas o procedimientos de la JEI son contrarios a los nacionales puede intervenir el SJN.


El hecho de que la ley establezca que los pueblos indígenas tienen jurisdicción propia pero supeditada a la nacional hace que exista una gran contradicción. Debido a que, se supone que el respetar la JEI incluye tolerar su cultura y permitirles el libre desarrollo de ella; pero se pone una obstáculo al decir que es así siempre y cuando no vaya en contra de la Constitución y sus leyes. Por esto, se objeta que en el caso de la ablación del clítoris si puede haber intervención. A nivel interno porque la constitución lo permite. Y a nivel externo, porque trae consecuencias que van en contra de los derechos humanos, fundamentalmente si se tiene presente la Conferencia Mundial de la ONU sobre Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, la cual subraya la importancia de la labor destinada a eliminar la violencia contra la mujer, y erradicar cualquier conflicto que pueda surgir entre los derechos de la mujer y las consecuencias perjudiciales que traen ciertas prácticas tradicionales o costumbres.

Por el motivo anterior, el SJN bajo la perspectiva de los Derechos Humanos[6] se vio obligado a intentar erradicar o modificar este ritual en el territorio nacional entrando así en conflicto con la JEI, los cuales defendían que la ablación era un derecho propio de su tradición y abolirla implicaría la perdida de los cimientos de su cultura. Siendo así, el Estado a través del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)[7] buscó una forma cautelosa de hacer que los Emberá por sus propios medios reflexionaran y cambiaran de opinión. Les proporcionó diversa información sobre los derechos humanos, les explico las consecuencias y los peligros que traen la ablación, y hasta creó un proyecto llamado Proyecto “Emberá Wera” el cual está orientado a la transformación y superación de esta práctica (UNFPA Colombia, 2011).


Gracias al gran esfuerzo realizado por las diferentes instituciones tanto nacionales como internacionales los Emberá Chamí se comprometieron a escuchar sus argumentos y a estar abiertos a cambios. Por esto, los Emberá empezaron un proceso de investigación sobre los antecedentes de su cultura descubriendo que la ablación no era una práctica propia de ellos, sino que seguramente vino a ser implantada por los sacerdotes españoles en la época de colonización y en ese momento fue adoptada por sus ancestros (Ruiz, citada en Semana, 2010, diciembre). Este fue el motivo por el cual decidieron aceptar la ayuda ofrecida por parte las organizaciones, sobre todo de la UNFPA, que fue la más comprometida y después de cuatro arduos años de trabajo con la comunidad indígena logró que abolieran la ablación del clítoris como parte de un ritual propio de su cultura.

De esta forma, se pone en evidencia que los Emberá Chami se vieron fuertemente influenciados por las instituciones occidentales, las cuales fomentaron los derechos humanos dentro de su cultura obteniendo resultados satisfactorios. Tanto así que, aparte de lograr su objetivo principal que era la prohibición de la ablación, como consecuencia de ello, también lograron cambiar la concepción del papel que tenía la mujer Emberá en su comunidad, haciendo que participaran más activamente en la toma de decisiones.


Para concluir, debido a las influencias de un acto de imperialismo cultural generadas por las controversias de una práctica que iba en contra de los derechos humanos y de una aparente cultura, en el año 2010 el grupo indígena Emberá Chamí decidió cesar la ablación del clítoris.



FUENTES:

Amnistía Internacional (2001), “Cuerpos rotos, mentes destrozadas. Tortura y malos tratos a mujeres” [en línea], disponible en: http://www.amnesty.org/es/library/asset/ACT40/001/2001/es/beae2369-dc5f-11dd-bce7-11be3666d687/act400012001es.pdf, recuperado 2 de marzo del 2012.

______ (2005), “La mutilación genital femenina y los derechos humanos. Infibulación, excisión y otras prácticas cruentas de iniciación” [en línea], disponible en: http://site.ebrary.com/lib/urosariosp/docDetail.action?docID=10083456&p00=la%20mutilaci%C3%B3n%20genital%20femenina%20derechos%20humanos.%20infibulaci%C3%B3n%2C, recuperado 3 de marzo de 2012.

Ardila, P. A. (2010, 23 de noviembre), “No habrá más ablación femenina en los embera-chamíes” en El Tiempo, Bogotá, [en línea], disponible en: http://www.eltiempo.com/colombia/eje-cafetero/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-8431040.html, recuperado el 4 de marzo de 2012.

El Tiempo, (s.f.), “Emberas están dispuestas a no quitarles el placer a sus mujeres”, Bogotá, [en línea], disponible en: http://m.eltiempo.com/vida-de-hoy/salud/emberas-estan-dispuestas-a-no-quitarles-el-placer-a-sus-mujeres/8426980, recuperado el 6 de marzo de 2012.

Fondo de Población de las Naciones Unidas- Colombia (UNFPA Colombia), (2011), “Proyecto Emberá Wera”, [en línea], disponible en: http://www.unfpa.org.co/menuSupIzqui.php?id=26, recuperado 6 de marzo de 2012.

Magdaleando, (2011, Abril) “Cabildo Embera: Una historia tejida con lengua propia”, Magdalena Centro, p.6 [en línea], disponible en: http://reporterocomunitario.files.wordpress.com/2011/05/magdaleneando-abril.pdf, recuperado 4 de marzo de 2012.

Noguera, I. (2007, 28 de abril) ¨Por sufrir la cortadura o quemadura de su clítoris al nacer, las embera no hacen el amor por placer¨. En El Tiempo, Bogota [en línea], disponible en: http://www.etniasdecolombia.org/cgi-sys/suspendedpage.cgi?cid=5311, recuperado 2 de marzo de 2012.

Perafán, C. C.; Azcárate, L. J. y Zea, H. (2000) “Sistemas Jurídicos Tukano, chamí, guambiano, sikuani”, Bogotá, ARFO.

Semana, (2010, 4 de diciembre), “Colombia: etnia indígena prohíbe la ablación femenina” [en línea], disponible en: http://www.semana.com/nacion/colombia-etnia-indigena-prohibe-ablacion-femenina/148425-3.aspx, recuperado 4 de marzo de 2012.

United Nations Population Fund (UNFPA), (2005), “Acerca del UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas”, [en línea], disponible en: http://web.unfpa.org/spanish/about/index.htm, recuperado 4 de marzo de 2012.

Zuluaga, V. y Granada, P. (1997, Marzo) “La ablación del clítoris y su fundamento mítico”, en Revista de Ciencias Humanas, Universidad Tecnológica de Pereira, año 4, núm. 11, 1997, p.48.





NOTAS:

[1] La mutilación genital femenina consiste en la extirpación de parte de los órganos genitales externos femeninos o de todos ellos. Conlleva la ablación del clítoris y, en algunas ocasiones, también la escisión o la infibulación de los labios menores o mayores, dejando sólo una pequeña abertura para la expulsión de la orina y de la sangre menstrual. La operación provoca en ciertos casos hemorragias abundantes, infecciones, traumas y dolor (Amnistía Internacional, 2001).


[2] Conformado en la articulación de los sistemas segmentario: familia nuclear (determinado por las personas que viven en una misma casa o ¨de¨), patrilinaje de extensión veredal (definido por las familias nucleares pertenecientes a un mismo patrinaje que habitan dentro de una misma vereda), patralinaje a nivel de parcialidad (determinados por el conjunto de miembros de un patrilinaje especifico, independientemente de su localización veredal), la familia afín (compuesta por los suegros de la hija y su patrilinaje, donde la figura relevante es la del yerno), reuniones (son de dos clases, las veredales y las ¨ambuará ne´fa´ba´ri´¨ que son las asambleas intreveredales). Y el cual posee reglas específicas, que al ser violadas traen sanciones (Perafán, Azcárate y Zea, 2000).


[3] Dios creador y protector de las Emberá. Justifican su existencia con el siguiente mito: Antes de irse al cielo, Dios llamó a todos los indígenas Emberá y mandó a construir una casa redonda a la que llamó Maloka. Allí hizo con ellos una fiesta con tambores, guarapo (bebida tradicional), y a las 12:00 de la media noche venteó y relampagueó tanto que la Maloka se abrió por arriba y Karavi se marchó al cielo por ahí. Es por eso que esta casa lleva un anillo en su techo, este anillo es el espacio donde Dios dejó la sabiduría y si no se cuenta con ella los Embera estarán debilitados. (Magdaleando, 2011, Abril, p. 6).


[4] Esta operación se realizaba desde temprana edad, y las podían llevar a cabo las parteras de la comunidad.


[5] Daños mentales: Relatos personales revelan que los daños psicológicos pueden traer sentimientos de ansiedad, de terror, humillación y traición. Los cuales traen efectos negativos a largo plazo.

Daños físicos: En el momento en que se lleva a cabo la mutilación genital, pueden presentarse dolores, conmoción, hemorragias y daños en los órganos que rodean el clítoris y los labios. Posteriormente puede producirse retención de orina y desarrollarse infecciones graves. Puede provocar, la propagación del VIH y hasta la muerte. (Amnistía Internacional, 2005).


[6] ¨Una perspectiva de los derechos humanos exige que los gobiernos, las autoridades locales y cualesquiera otros que ocupen puestos de poder e influencia cumplan con su obligación –establecida en la legislación internacional- de impedir, investigar y castigar la violencia contra la mujer¨ (Amnistía Internacional, 2005).


 
 
 

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